A tan sólo cinco quilómetros de Andorra la Vella, encontramos La Massana, capital de la parroquia del mismo nombre y que nos ofrece un entorno natural ideal para quienes no deseáis estar muy cerca de las ciudades grandes. Con sólo 3.000 habitantes aproximadamente, su ubicación en un valle hace de este destino un verdadero encanto para los amantes de la naturaleza.
Un paisaje que podremos admirar a la perfección desde las montañas del entorno, teniendo muy bonitas panorámicas de toda la zona al tiempo que descansamos nuestra mente respirando el aire de montaña característico de esta región. Los bosques de abetos y pinos junto a los ríos que por allí pasan terminan de cederle a La Massana el encanto que tanto la caracteriza para el turismo mundial.
Podremos también recorrer las calles de esta localidad y admirar el conjunto arquitectónico de Pal, uno de los mejores conservados de todo el Principado y que representa la esencia de un pueblo típico de los Pirineos. Por ello su valor es muy alto tanto para los habitantes locales como para los turistas que llegan al lugar con ánimo de conocer y descubrir otra faceta deAndorra que sin duda tiene un gran atractivo.
Las excursiones del Parc Natural del Comapedrosa son una experiéncia única para conocer la flora y la fauna de alta montaña y recorrer las rutas en base a diferentes grados de dificultad.
Los Valles de Andorra han estado una zona productora de hierro durante los siglos XVII y XIX. La Farga Rosell es uno de los testimonios que mejor se ha conservado del Pirineo.